Aclarando concetos y términos

Los bloqueadores hormonales en menores trans se usan al inicio de la pubertad, por lo que definiremos en primer lugar este concepto.  Aparte de sus aspectos sociales es un proceso biológico controlado por la glándula pituitaria. Viene en cinco etapas, conocidas como Tanner (etapas 1 a 5). Tanner 1 es básicamente el nacimiento hasta el inicio de la pubertad, mientras que Tanner 2 es el comienzo de la pubertad (período en el que se debe administrar los bloqueadores hormonales en aquellxs niñxs trans que así lo deseen).
Ya a los 8 o 9 años en algunas personas y tan tarde como 16 años en otros, la glándula pituitaria provoca la liberación de la hormona luteinizante (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH). Estos afectan a los testículos en los cuerpos masculinos y los ovarios en cuerpos femeninos, haciendo que se crezcan en tamaño y luego liberen sus hormonas características.
La mayoría de los cambios que asociamos con las diferencias entre niños y adultos son el resultado de las hormonas sexuales liberadas durante la pubertad antes que con los cromosomas: cabezas y las manos más grandes de los hombres, los pechos de las mujeres y otras curvas características, así como las voces más profundas de los hombres y el vello facial, son un resultado de la exposición de hormonas sexuales. Un cuerpo que no esté expuesto a las hormonas sexuales no entrará en la pubertad física.
Una de las razones por las que se utilizan bloqueadores de pubertad es proporcionar a lxs niñxs trans el tiempo para crecer lo suficientemente madurx como para ser capaz de tomar una decisión sobre su deseo o no de modificar su cuerpo a través de tratamientos hormonales cruzados (normalmente a partir de los 16 años).
Los tratamientos con bloqueadores están basados en la experiencia de la Clínica de Género de Amsterdan, en la cual en el año 2000 se inicia un protocolo, con 70 personas, de supresión de la pubertad con el uso de análogos de las hormonas liberadoras de las gonadotrofinas (GnRHa); no cabe duda de que el protocolo seguido en esta clínica ha sido pionero y ha desempeñado un papel de liderazgo internacional.
Estas primeras 70 personas participantes en este protocolo entre 2000 y 2008, mostraron un mejor funcionamiento psicológico, ninguna optó por abandonar el tratamiento supresor puberal, y todas comenzaron posteriormente con tratamiento hormonal cruzado para la reasignación de sexo. El seguimiento posterior de este grupo muestra que estas personas habían mejorado los síntomas conductuales, emocionales y depresivos con pruebas psicométricas. (Children and Adolescents With Gender Identity Disorder Referred to a Pediatric Medical Center.)
Si el tratamiento se inicia en fases iniciales no se producen los cambios físicos no deseados, y si se realiza en estadios puberales avanzados se paraliza el desarrollo, pero las características aparecidas no regresan. Por ejemplo, en las chicos trans (sexo asignado chica), las mamas se volverán más pequeñas e interrumpirán las menstruaciones y en chicas trans (sexo asignado chico) se parará la virilización y disminuirá el volumen testicular.
Los diferentes autores y autoras indican este tratamiento en la idea de que esta terapia es reversible, si el o la púber no quiere continuar con el tratamiento, si no persiste en la adolescencia la “disforia de género”, se dejan de utilizar los aGnRH, y la pubertad se reinicia, desarrollándose los caracteres sexuales secundarios del sexo asignado.

Es un término eminentemente El DSMV la define como la incongruencia entre el género sentido y el género asignado. Anteriormente se había utilizado la palabra disforia de género como sinónimo de transexualidad, pero su uso hoy en día es inadecuado ya que es un término patologizante. Por tanto la disforia de género, está relacionada con el malestar y consecuencias psicológicas que provoca la vivencia de un cuerpo que va en una dirección diferente a su identidad sexual o las dificultades sociales que pueden provocar el rechazo social a la diferencia y la transfobia social.
El grado de “disforia” es variable, e incluso inexistente en muchas personas transexuales, dependiendo, en gran medida, de las presiones externas que hayan sufrido a lo largo de su vida entorno a su cuerpo y su identidad. No todxs lxs menores  transexuales presentan disforia de género, y que algunas personas transexuales necesiten modificar sus genitales, tampoco implica necesariamente que los detesten.
La Resolución del Consejo de Europa del 22 de abril de 2015, en su punto 3 considera una violación de los Derechos Fundamentales entre otros, el diagnóstico de la transexualidad como  enfermedad mental. Así mismo, el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, solicitó a la OMS la despatologización de la transexualidad, declarando que la “disforia de género” debe dejar de considerarse como enfermedad mental en los países del Consejo de Europa y los organismos internacionales de la salud.

Formas de manifestar el género de una persona, que se manifiesta en las maneras de hablar, comportarse, mostrarse ante otras personas, vestirse, y la elección de juguetes o las actividades que prefiere. Las expresiones de género están altamente influenciadas por el contexto y cultura predominante.

Es un hombre que fue asignado como mujer al nacer atendiendo a su genital, pero cuya identidad sexual es hombre.
El tránsito se realiza desde el sexo asignado (mujer) al actual (hombre) no tratándose como un proceso con comienzo y final..  Algunos hombres transexuales no se identifican con un término muy usado: FtM (Female to Male, de femenino a varón), argumentando que ellos han sido siempre hombres, así que se autodenominan MtM (Male to Male, o de niño a niño )

Al nacer por interpretación visual de los genitales se predice y asigna un sexo, niño o niña. Según este sexo asignado, se nos registra en el Registro Civil con un nombre y género, y se nos  trata de acuerdo a esta predicción. En aquellos casos en los que una persona trans* quiere rectificar este nombre y sexo que no siente como propio, ha de realizar una serie de trámites legales.

Es el sexo sentido como propio independientemente del genital o cuerpo en el que has nacido, y que autodefine a la persona como hombre o mujer (en ocasiones como las dos cosas o como ninguna). La identidad sexual no se elige o se prefiere, se es, y esta se conforma entorno a los 3-4 años.

La intersexualidad se define como una condición natural en la que una persona presenta una discrepancia entre su sexo cromosómico (XX/XY), sus genitales (vagina y pene) y sus gónadas (ovarios o testículos), presentando características propias de ambos sexos. Esto fue lo que motivó que durante muchos años se conociera erróneamente como hermafroditismo.
Además de la ambigüedad genital, pueden verse casos caracterizados por la fusión parcial de los labios, de micropenes o clitoromegalia (agrandamiento del clítoris), ausencia o retraso marcado de la pubertad, penes con abertura en sitios diferente a la punta, testículos que no descienden, pudiendo resultar ovarios, entre otras.
Aunque la cirugía reconstructiva es una opción en muchos casos, está claro que este es un fenómeno muy complejo y cuyo tratamiento tiene serias implicaciones a corto y largo plazo, y siempre se debe tomar en cuenta la opinión de lxs niñxs o jóvenes implicadx, lo cual, lamentablemente, no siempre ocurre, provocando graves frustraciones perfectamente evitables.

Es una mujer que fue asignada como hombre al nacer atendiendo a su genital, pero cuya identidad sexual es mujer.
El tránsito se realiza desde el sexo asignado (hombre) al actual (mujer) no tratándose como un proceso con comienzo y final . Algunas mujeres transexuales no se identifican con un término muy usado: MTF (Male to Female, de hombre a mujer), argumentando que ellas han sido siempre mujeres.

La orientación sexual es una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otras personas. La orientación sexual no es lo mismo que la identidad sexual (saberse y sentirse hombre o mujer independientemente del cuerpo en el que has nacido). Algunas de las orientaciones sexuales pueden ser:
Heterosexualidad 
Es la orientación sexual caracterizada por la atracción sexual y emocional hacia personas de distinto sexo. 
Homosexualidad 
Es la orientación sexual caracterizada por la atracción sexual y afectiva hacia individuos del mismo sexo. Coloquialmente para identificar a los hombres homosexuales se les llaman “gays”, y a las mujeres homosexuales “lesbianas”. 
Bisexualidad 
Es la orientación sexual caracterizada por la atracción sexual y sentimental hacia personas tanto de su mismo sexo como del sexo opuesto. La diferencia con la homosexualidad es que también te sientes atraído sexualmente y sentimentalmente por personas del sexo opuesto
Pansexualidad 
La pansexualidad, también demoniada omnisexualidad, polisexualidad o trisexualidad es una orientación sexual caracterizada por la atracción sexual o romántica por otras personas independientemente del sexo y género de las mismas. Por lo tanto, los pansexuales pueden sentirse atraídos por hombres y mujeres cisexuales y también por aquellas personas que no se sienten identificadas con su género, incluyendo así, por ejemplo, a intersexuales, transexuales e intergéneros. 
Asexualidad 
Es la falta de orientación y deseo sexuales. Las personas asexuales no sienten atracción sexual o física hacia ninguna otra persona y no sienten deseo por el placer sexual, por lo que no se identifican con ninguna orientación sexual definida. No es habitual que suelan enamorarse o tengan pareja. Tienden a crear un lazo afectivo hacia su pareja (si la tienen), aunque éste no implique el sexo de por medio.

Es aquella persona a las que se les ha asignado una identidad sexual que SI corresponde con la sentida.

Una persona transexual es aquella que siente una disconformidad interna o psicológica entre el sexo asignado al nacer y el sexo al que siente pertenecer y con el que quiere vivir socialmente. Muchas personas transexuales sienten esta disconformidad desde los 3-4 años, y así la manifiesta si se le da la libertad para hacerlo.
Aunque no todas, muchas personas transexuales sienten la necesidad de acomodar su cuerpo al sexo sentido a través de tratamientos hormonales, y algunxs además, acceden a otro tipo de tratamientos más complejos y/o cirugías (mastectomías, vaginoplastias,…) .
La identidad sexual es vivida de forma única e individualizada por tanto hay tantas identidades como personas.

Es la cirujía que tiene como finalidad dotar a las personas transexuales de unos genitales externos de acuerdo con su género.
se refiere a las cirugías mediante las cuales se modifican los genitales por nacimiento de una persona para que sean como los del sexo con el que el paciente se identifica. Esta cirugía suele realizarse a personas transexuales que optan a ella como parte de su “cambio de sexo”. También se realiza en casos de intersexualidad (especialmente en la infancia y sin saber a ciencia cierta, cual es realmente su identidad sexual).
El proceso se conoce por varios nombres, tales como cirugía de reasignación sexual (“CRS”), cirugía de reasignación de género, cirugía de reconstrucción genital y cirugía de reasignación genital, entre otros términos médicos como, por ejemplo, “genitoplastia feminizante” o “penectomía”, “orquiectomía” y “vaginoplastia”, que en el ámbito clínico se utilizan para las mujeres transexuales. Para los hombres transexuales se emplea “genitoplastia masculinizante”, “metoidioplastia o faloplastia”.

Al nacer, por interpretación visual de los genitales se predice y asigna un sexo al recién nacidx, niño o niña. En la mayoría de los casos, suele coincidir la identidad sexual del bebé con los genitales que socialmente están admitidos como los correspondientes a ese sexo, pero en otras ocasiones esto no es así, es el caso de las personas trans.

Término paraguas, que engloba a todas aquellas identidades sexuales y/o de género y expresiones de género no normativas. Incluye personas transexuales, transgénero, queer, género fluido,.. u otras definiciones de género alternativo que forman parte de la diversidad.

La condición de persona transexual no es caprichosa, sino que es una condición con la que se nace y de la que resulta que la persona tiene una disconformidad interna entre el sexo asignado al nacer y el sexo al que siente pertenecer y con el que quiere vivir socialmente. Por tanto unx no prefiere o elige el sexo, simplemente ES.
La transexualidad no es una enfermedad, ni un trastorno, es una variante más de la diversidad humana. Estudios recientes hablan de una prevalencia de 1/1.000 nacidxs.
Es preciso además establecer diferencias entre la transexualidad y otros términos como el travestismo, puesto que a nivel social suele ser común que ambas se consideren igual. La principal diferencia es que el o la travesti no siente un desajuste entre el cuerpo y su sexo, simplemente les resulta divertido jugar con ambas identidades, mientras que en el caso de la persona transexual esta diferencia conlleva muchas veces sufrimiento e insatisfacción.

Es el odio, miedo irracional, incomodidad y rechazo sistemático hacia las personas transexuales o transgénero. Debido a que las personas gay y lesbianas frecuentemente transgreden las normas del género, la misma está vinculada a la homofobia más generalizada.

Se denomina tránsito social al proceso en el que las personas trans, se abren al mundo mostrándose según el sexo sentido, es decir, viven socialmente de acuerdo a su sexo sentido. Es fundamental que todo su entorno y familia les llame por el nombre con el que se identifican y que se les permita comportarse y vestirse de acuerdo con su identidad sexual en todos los ámbitos de su vida: educativo, sanitario, social, deportivo y legal.
Cuando un menor trans realiza el tránsito social con el apoyo de su familia, se siente mucho mejor, es más feliz y empiezan a desaparecer miedos, ansiedades y preocupaciones. Muchos niñxs trans al sentirse aceptadxs, queridxs y respetadxs, mejoran notablemente su rendimiento académico.

El objetivo del tratamiento hormonal en las personas trans, es suprimir o minimizar los caracteres sexuales secundarios originales e inducir los del sexo buscado.
En el caso de las mujeres trans hay que tener en cuenta que los estrógenos no eliminan todos los rasgos del sexo originalmente asignado ni actúan por igual en todas las personas. En las personas trans M-F no hay forma de revertir los efectos de la testosterona sobre el esqueleto: la mayor talla, la forma de la mandíbula, el tamaño y forma de manos y pies, así como la estrechez de la pelvis no revierten una vez alcanzado el tamaño final después de la pubertad. Del mismo modo, el tratamiento puede no dar los resultados esperados en relación con la reducción de la barba o el desarrollo mamario. Puede haber, en forma variable, una disminución de la fuerza y la masa muscular. Los testículos pueden disminuir hasta un 20% su tamaño en el primer año: hay cambios atróficos y con pérdida de las células de Leydig y Sertoli. Esto lleva a una baja evidente de la espermatogénesis y a la infertilidad consecuente.
En el caso de los chicos trans los primeros cambios, al igual que en las chicas, son los cambios psico-emocionales: aumento de la líbido y del deseo sexual, sensación por momentos de contrariedad, euforia, hiperactividad, disminución de las emociones y del sentimiento. Después, poco a poco, la piel del rostro se vuelve más grasienta y se engrosa (produciendo en la mayoría de los casos el acné típico de los adolescentes). La voz comienza a sufrir modificación, pues las cuerdas vocales se engrosan produciendo una voz más grave hasta alcanzar un timbre masculino. Esto explica la aparición de los gallos y afonías -típicos de los adolescentes-.La menstruación desaparecerá en los primeros meses reversiblemente, luego definitivamente. Las facciones poco a poco se endurecen, se masculinizan.

Más allá del sistema binario y la heteronorma

Más allá del sistema binario